hoy queridos hermanos se pronuncia en las lecturas la frase fundamental para todos los cristianos: "Dios es Amor".
Hoy también celebra la Iglesia el día de los preferidos del Señor, de los que por sus sufrimientos están más cerca de Él y son riqueza inapreciable para la Iglesia: los que sufren en el cuerpo o en el alma, los enfermos. "Jesús pasó por todos los caminos curando a los enfermos y dando el perdón a los pecadores".
La primera lectura primera lectura nos presenta un gran milagro del Amor Divino, el Espíritu mantiene viva estos 21 siglos, a la Iglesia, a pesar de innumerables vicisitudes, persecuciones desde fuera y desde dentro, y más aún a pesar de nuestra mediocridad y pecados.
El salmo es el 97, es un salmo especialmente dirigido para la consideración de los tiempos finales, en los que al pasarlos, salvados por el Cordero Inmaculado, seremos los fieles hasta el final, muy felices. Es muy propio para prepararnos a la Ascensión y a la Venida del Espíritu Santo.
La segunda lectura de San Juan, dice textualmente y lo ha dicho el Papa Benedicto XVI en su primera Encíclica: "PORQUE DIOS ES AMOR". El Amor todo lo puede y en el Evangelio está la plenitud de esta Revelación.
El Evangelio de hoy, es también de San Juan, el discípulo que puso su cabeza sobre el pecho del Maestro en la Última Cena, escuchando los latidos del Mayor Amor que existe, el de Dios..
No trata de enseñar en este pasaje muchas cosas, sino la esencia: amarle sobre todas las cosas y sólo así ,y no por las investigaciones y elucubraciones de teólogos fríos y racionalistas, lo sabremos todo sobre Él. El gran mandato "Que os améis los unos a los otros". Qué tristeza, por eso no avanza más la fe en los corazones, porque los cristianos estamos divididos y no tenemos ese amor incondicional y a pesar de todo a los hermanos y a Dios por encima de todo. La esencia del cristianismo es el Amor y mientras nos falte, todo lo demás es inútil, porque "os conocerán en que os amáis los unos a los otros". ¿Y se podía decir con sinceridad y humildad profundas, que esto es así? El Amor de Cristo venció al pecado, a la muerte y al demonio, nosotros, si amamos con su amor y su gracia, podremos participar plenamente de su victoria. No temáis, caminad, amad, sufrid, orad, compartid, porque la fuerza del Amor está con nosotros.


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