Tuve la ocasión de asistir a Valdejimena los dos días de la fiesta. El primero, tranquilo, familiar como de costumbre y el siguiente, domingo de Pentecostés, también como de costumbre atiborrado de gentes y puestos ambulantes de todo tipo, que transforman el lugar, que no se asemeja en nada a un día normal y tranquilo en este lugar. La climatología, espléndida, ni frío ni calor, que ya es mucho. Los campos preciosos en plena primavera, con las amapolas poniendo su nota de color en muchas besanas y linderos donde no llegan los fungicidas contra las malas hierbas. Muy bonitas y bucólicas las estampas que ofrecían los caballistas, en gran número, en el entorno del santuario y siguiendo de cerca la procesión. Oí muchas alabanzas dedicadas a los caballistas, que gustan mucho. En mi opinión debieran de coordinarse un poquito; aunque quizá esto sea difícil dado que el entorno ese día está plagado de puestos de venta y tenderetes de todo tipo, mucho público y muchos niños. Pude ver a los organizadores, luchando y sudando para optimizar y simplificar pasar debajo del manto de la Virgen mientras se hace una petición costumbre muy arraiga. Me han comentado que desde alguna emisora nacional dieron la noticia de la fiesta de Pentecostés en el Rocío y también hubo una referencia a Valdejimena, en la provincia de Salamanca, que también celebraba su romería. Saludos a todos los visitantes de este blog Manuel
Estuve el sábado, da gusto visitar a la Virgen sin los agobios del domingo. El campo olía a manzanillla y las amapolas ya están para pintar un cuadro. Es una pena que el museo no esté visitable esos días porque tiene verdaderas maravillas. Si hay más voluntarios, me ofrezco a cuidarlo para abrirlo al público los dos días de la Pascua. Mary Nieves
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ResponderEliminarTuve la ocasión de asistir a Valdejimena los dos días de la fiesta. El primero, tranquilo, familiar como de costumbre y el siguiente, domingo de Pentecostés, también como de costumbre atiborrado de gentes y puestos ambulantes de todo tipo, que transforman el lugar, que no se asemeja en nada a un día normal y tranquilo en este lugar. La climatología, espléndida, ni frío ni calor, que ya es mucho. Los campos preciosos en plena primavera, con las amapolas poniendo su nota de color en muchas besanas y linderos donde no llegan los fungicidas contra las malas hierbas. Muy bonitas y bucólicas las estampas que ofrecían los caballistas, en gran número, en el entorno del santuario y siguiendo de cerca la procesión. Oí muchas alabanzas dedicadas a los caballistas, que gustan mucho. En mi opinión debieran de coordinarse un poquito; aunque quizá esto sea difícil dado que el entorno ese día está plagado de puestos de venta y tenderetes de todo tipo, mucho público y muchos niños.
ResponderEliminarPude ver a los organizadores, luchando y sudando para optimizar y simplificar pasar debajo del manto de la Virgen mientras se hace una petición costumbre muy arraiga.
Me han comentado que desde alguna emisora nacional dieron la noticia de la fiesta de Pentecostés en el Rocío y también hubo una referencia a Valdejimena, en la provincia de Salamanca, que también celebraba su romería.
Saludos a todos los visitantes de este blog
Manuel
Estuve el sábado, da gusto visitar a la Virgen sin los agobios del domingo.
ResponderEliminarEl campo olía a manzanillla y las amapolas ya están para pintar un cuadro.
Es una pena que el museo no esté visitable esos días porque tiene verdaderas maravillas. Si hay más voluntarios, me ofrezco a cuidarlo para abrirlo al público los dos días de la Pascua.
Mary Nieves