Hoy hace un año que Daniel, el primer Oblato de Salamanca se marchó a la Casa del Padre, dejando en todos los que le conocimos la riqueza de su testimonio y mensaje, todo abonado con su oblación de alma víctima,que desde su juventud comenzó a sufrir una grave y progresiva así como lenta enfermedad que fue destruyéndolo físicamente, porque su alma del estilo de San Pablo manifestó siempre un entusiasmo, una alegría, sin una queja y con una valentía increíble, a pesar de sus limitaciones, fue desgranando por España y algunos países de Europa su apostolado y vocación de propagador de la devoción a la Virgen. Su encuentro con los Oblatos fue un flechazo de amor de Dios a través de nuestro Padre San Benito, su espíritu y Regla.
En el año 2011 al terminar el Retiro de Oblatos en Valdejimena, recibió la medalla y se consagró en manos del P. José Ignacio González OSB , Maestro de Oblatos de la Abadía de Santa Cruz del Valle. en las mismas fechas del verano en un nuevo Retiro de oblatos en Valdejimena, al que Daniel confiaba en asistir a pesar de que su enfermedad se había agravado mucho. No pudo venir, se nos avisó de su ingreso y gravedad en la última noche del Retiro y a la mañana siguiente fuimos todos al Hospital para lo que sería una despedida.
Su vida, que tiene tanto que contar que merece un libro, terminó en dulce paz, preparando su entrada al Reino para ver por fin el Rostro del Señor, fue un honor para un servidor y para una hermana aspirante a Oblata, Victoria, que estábamos cuidándole en el Hospital, asistir a su tránsito, que fue a la hora de sexta del día 18 de julio de 2012.
Te recordaremos y pondremos en práctica tus enseñanzas, querido hermano, intercede por todos para que seamos dignos de encontrarnos contigo en la Casa del Padre, después de haber seguido tus huellas de fidelidad, amor, entrega, servicio y ofrenda de tu vida por la salvación
de las almas.

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