Todos llevamos inscrito en nuestras conciencias la ley natural. Pero las pasiones y limitaciones ajenas a la naturaleza humana y el clima enrarecido creado por el pecado nos ofuscan y oscurecen la mente. Nadie hubiera sido capaz de conocer estas realidades, sino hubiesen sido reveladas por medio de la sabiduría y el espíritu santo. Para esto el rey Salomón compuso una plegaria para alcanzar la sabiduría, de la cual nuestra primera lectura forma parte.
2.-Nuestra segunda lectura de hoy es de la carta de Pablo a Filemón. El Apóstol resuelve un caso concreto de ética social con un tacto y discreción verdaderamente admirable, intercediendo por Onésimo, esclavo fugitivo, que podía esperar grave castigo según la ley. Para ello recurre a motivos de amor, lo que nos dice mucho de la delicadeza de conciencia y respeto por la libertad ajena del Apóstol Pablo.
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