07 septiembre 2013

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

 Todos llevamos inscrito en nuestras conciencias la ley natural. Pero las pasiones y limitaciones ajenas a la naturaleza humana y el clima enrarecido creado por el pecado nos ofuscan y oscurecen la mente. Nadie hubiera sido capaz de conocer estas realidades, sino hubiesen sido reveladas por medio de la sabiduría y el espíritu santo. Para esto el rey Salomón compuso una plegaria para alcanzar la sabiduría, de la cual nuestra primera lectura forma parte. 
2.-Nuestra segunda lectura de hoy es de la carta de Pablo a Filemón.  El Apóstol resuelve un caso concreto de ética social con un tacto y discreción verdaderamente admirable, intercediendo por Onésimo, esclavo fugitivo, que podía esperar grave castigo según la ley. Para ello recurre a motivos de amor, lo que nos dice mucho de la delicadeza de conciencia y respeto por la libertad ajena del Apóstol Pablo. 
3.- El evangelio de este domingo, consta de dos parábolas y de tres sentencias fundamentales. El tema general es la exigencia que impone el seguimiento del Señor Seguimiento que muchas veces abandonamos como a la suerte, pretendiendo resolverlo a lo que salga, sin orden, sin lógica, sin esfuerzo, pero el evangelista Lucas nos dice, de alguna forma, el sentido y la exigencia del negocio primordial de nuestra vida, que es conquistar el reino de Dios.

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