Amaneció un hermoso y soleado día, visto a través de los cristales, parecía casi veraniego, pero en cuanto salía a disfrutar del paisaje, una brisa fría recordaba un invierno que no quiere marcharse del todo y que ha cogido "cariño" estas últimas semanas a nuestras tierras. Sin embargo desde muy temprano para ser los primeros en saludar a la Virgen y asistir a la primera Misa de las 10.00, numerosos grupos atravesaron la entrada del Santuario. Nada pudo contra el fervor y alegría; se notaba un común denominador: animación y mucha devoción acompañaron a la Virgen de Valdejimena en su romería, que como cada Domingo de Pentecostés reunió a fieles de todos los puntos de la provincia. Entre la multitud muchos venidos de muchas zonas diversas de España donde tienen su domicilio, pero oyeron la llamada del lugar donde tienen su corazón, y vecinos de los pueblos de la comarca que se acercaron hasta el santuario para disfrutar de una jornada de campo, entre chiringuitos y puestos que vendían diferentes objetos.
A las 12.30 horas comenzaba la misa oficiada en esta ocasión por D. Juan Robles, que tiene a sus espaldas una larga tradición de trabajo y devoción por estas tierras, y posteriormente comenzó la procesión en la que participaría un número importante de fieles.
En la procesión, la Virgen de Valdejimena recorrió el trayecto pasando por las cuatro cruces que rodean el santuario, aquellas que sirven para indicar a los romeros: “Este santuario es de la misma Señora que aquel cuyo estrépito ensordeció estos montes y cuyas llamas iluminaron el valle Jimena en 1662”. Son conocidas como la cruz camino de Horcajo, cruz Camarín, cruz camino Larrodrigo y cruz Pozo Cano.
El manto de la Virgen protege a los romeros
Jotas durante todo el trayecto y el canto de la Salve, marcaron el final de la procesión. De nuevo los fieles se agolparon a las puertas de la ermita, guardando cola para poder pasar bajo el manto de la Virgen y solicitar su protección y amparo.
Hace casi 800 años que la Virgen de Valdejimena protege, desde este lugar, a cuantos llegan a su ermita y, como cada año, el último domingo de abril, se baja la imagen de su trono habitual a las andas procesionales, donde permanecerá hasta octubre. Una vez abajo, queda preparada para salir en las distintas procesiones que se inician el primero de mayo, siguiendo el domingo de Pentecostés (romería grande), misas de salud de los distintos pueblos del entorno.
En los primeros días de octubre es entronada de nuevo, en su alto trono del maravilloso camarín que domina el Santuario y desde donde no quiere perder de vista a ninguna de los hijos que le visitan y ser como la Estrella de la Mañana que brilla en lo alto llenando el alma de certezas y optimismo por la cercana alborada del un nuevo día..., ese nuevo día de fe, esperanza y caridad que pedimos para todos los que buscan los caminos del Señor en una larga, ardua y obscura peregrinación.
UNA HUMILDE ORACIÓN DIARIA A LOS PIES DE LA VIRGEN, QUE EN VALDEJIMENA QUISO PONER SU CASA, POR TODOS LOS DEVOTOS, LOS MÁS NECESITADOS, LOS QUE RUEGAN UNA ORACIÓN.... SIEMPRE ESTÁIS A SUS PIES Y EN SU CORAZÓN. LA VIDA DE SERVICIO CONTEMPLATIVO DEL ESPÍRITU DE SAN BENITO, OS TIENE PRESENTES EN EL "ORA ET LABORA" MONÁSTICO DE CADA DÍA. ¡ AVE MARÍA PURÍSIMA!
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