Nuestra primera lectura de hoy procede del capítulo 17 del Libro de Samuel nos enseña como un pequeño resto de Israel, un pueblo humilde y pequeño llegará un día a superar las maravillas de otros pueblos. Es la rama del cedro que plantada por Dios crecerá en la espera del Mesías.
El Salmo 91 condensa el agradecimiento del pueblo a Dios. La misericordia divina ayuda a florecer las buenas obras en los hombres y mujeres que siguen y aman al Señor. Es un salmo retributivo, quiere devolver a Dios en forma de alabanza todos los bienes recibidos
San Pablo, en su Segunda Carta a los Corintios, proclama su confianza en la donación que Dios dará a los que permanecen fieles a su Palabra y se esfuerzan, en todo momento y ocasión, en agradar al Señor y seguir sus caminos.
San Marcos reúne en el texto de su evangelio dos parábolas referidas a las semillas. Describe el Señor Jesús el camino de crecimiento de las mismas, a veces sin que el agricultor sepa bien como, para convertirse en árboles donde pueden anidar las aves. Así es la Palabra de Dios, que depositada como semilla en nuestros corazones va creciendo y creciendo hasta convertirse en un árbol firme.


El evangelista, nos presenta dos parábolas: la semilla que crece por sí sola (vv. 26-29), y la semilla de mostaza (vv. 30-32). Es la tensión, que produce la llegada del Reino, en la historia de los hombres, a comienzos humildes en las manifestaciones de Jesús, sin embargo, el final será espléndido. En la primera parábola, la semilla crece por sí sola, sin la ayuda del hortelano. En lo esencial, lo cósmico abarca el día y la noche, y las estaciones: el otoño cuando se siembra, el descanso del invierno, el germinar de la semilla en primavera, y el verano cuando se siega. Sólo en el tiempo de la recolección, el hortelano, toma la hoz y cosecha el trigo (cfr. Jl 4,13), donde hay una referencia al Juicio escatológico. El Reino de Dios, si bien, es una iniciativa divina, acepta la colaboración humana, pero será siempre Dios quien guíe la obra. El labrador, ha confiado a la tierra la semilla, y se va, su trabajo ha terminado. Todo lo que sucede entre la siembra y la cosecha, es activado sin su trabajo (v. 27). Es Dios quien en el misterio del alma actúa con su Amor y su Gracia, convirtiendo el pequeño germen sembrado en nuestro Bautismo, en un árbol fuerte y que por la caridad dé cobijo a quien lo busque.

- "El grano brota y crece, sin que él sepa cómo" (v.27). Que todo lo que siembra el Señor en nuestra vida es para que crezca su Reino en medio de nuestra sociedad. Aquí la humildad es esencial, pues de ella germinan grandes obras.
- "Un grano de mostaza" (v.31). Cada uno lleva su propio dinamismo interior, como el grano, lleva en sí toda la potencialidad de ser un árbol frondoso, un buen discípulo que trabaja para el Reino de Dios.
- Que como semilla, la fe que sembró tu mano el día de mi Bautismo puede seguir creciendo, fuerza secreta, para estar preparado para el día de la siega, te lo pido Señor.
- Que como grano de mostaza despliegue toda mi potencialidad en servicio del Reino en mis hermanos, te lo pido Señor.

lectura bíblica que hace S. Teresa de Jesús de este pasaje evangélico: Teresa de Jesús en su comentario al Padre Nuestro dice :
"Venga tu reino" enseña: "Pues dice el buen Jesús que digamos estas palabras en que pedimos que venga en nosotros un tal reino…. Qué sabiduría tan grande de nuestro Maestro. Considero yo aquí, y es bien que entendamos, qué pedimos en este reino. Mas como vio Su Majestad que no podíamos santificar ni alabar ni engrandecer ni glorificar este nombre santo del Padre Eterno conforme a lo poquito que podemos nosotros de manera que se hiciese como es razón si no nos proveía Su Majestad con darnos acá su reino, y así lo puso el buen Jesús lo uno cabe lo otro. Porque entendamos, hijas, esto que pedimos y lo que nos importa importunar por ello, y hacer cuanto pudiéremos para contentar a quien, nos lo ha de dar, os quiero decir aquí lo que yo entiendo. Si no os contentare, pensad vosotras otras consideraciones, que licencia nos dará nuestro Maestro, como en todo nos sujetemos a lo que tiene la Iglesia y así lo hago yo aquí." (CV 30, 4).
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