La primera lectura, del capítulo 23 del libro de Jeremías, nos muestra que Dios es el Gran Pastor de las ovejas y que cuida de ellas con, incluso, ayuda de otros pastores. Dice el Señor: “Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores”. La importancia de la ganadería en los tiempos antiguos era enorme. De ahí que el ejemplo del rebaño y el pastor se repita siempre en toda la Escritura, incluido el Evangelio
El Salmo 22 guarda estrecha relación con la primera lectura. El Pastor es el Señor. Pero también con el Evangelio de hoy, Jesús lleva a sus discípulos a un lugar tranquilo y les hace descansar. Vamos a proclamar uno de los salmos más bellos del salterio que nos inspira a confiar tiernamente en el Señor.
No pretendamos estar junto a Jesús si el odio anida en tu corazón, nos dice San Pablo en la segunda lectura, que procede del capítulo segundo de la Carta a los Efesios. Hoy es el momento de pedirle al Señor su gracia para que nos ayude a sacar de nuestro corazón ese odio que no somos capaces de controlar, para que anide dentro de cada uno de nosotros esa paz que Él tanto desea El Evangelio de Marcos –muy breve y conciso—nos marca con toda exactitud lo que ocurrió. Jesús quiere ir con sus discípulos a un lado tranquilo y reposado, para descansar del trabajo cotidiano. Aquí en el hemisferio norte, Él no se opone a que tengamos vacaciones, bien al contrario. Quiere que en ellas, en la cercanía de la naturaleza, consigamos hablar con Dios Padre que está en todas las cosas. Aprovechemos nuestras vacaciones para encontrar a Dios. Pero bien pudiera ser que no tuviéramos vacaciones o nos encontráramos en el hemisferio sur donde es invierno. Igualmente debemos buscar la quietud, el silencio, la cercanía a la naturaleza para también encontrar a Dios.
El texto que meditaremos en este 16º Domingo del Tiempo Ordinario es breve. Sólo cinco versículos. A primera vista, estas pocas líneas parecen ser una breve introducción al milagro de la multiplicación de los panes en el desierto. (Mc 6,34-44). Pero si la Liturgia de este domingo ha separado del resto y subrayado estos cinco versículos, quiere decir que recogen algo muy importante que quizás no se notaría si sirviesen sólo para introducir el milagro de la multiplicación de los panes.
En efecto, estos cinco versículos revelan una característica de Jesús que siempre ha llamado la atención y sigue llamando: su preocupación por la salud y formación de los discípulos, su humanidad acogedora hacia la gente pobre de Galilea, su ternura hacia las personas. Si la Iglesia, por medio de la liturgia del domingo, nos invita a reflexionar sobre estos aspectos de las actividades de Jesús es para animarnos a prolongar esta misma conducta de Jesús en nuestra relación con los otros. Durante su lectura prestaremos atención a los mínimos detalles del comportamiento de Jesús hacia los otros.
En efecto, estos cinco versículos revelan una característica de Jesús que siempre ha llamado la atención y sigue llamando: su preocupación por la salud y formación de los discípulos, su humanidad acogedora hacia la gente pobre de Galilea, su ternura hacia las personas. Si la Iglesia, por medio de la liturgia del domingo, nos invita a reflexionar sobre estos aspectos de las actividades de Jesús es para animarnos a prolongar esta misma conducta de Jesús en nuestra relación con los otros. Durante su lectura prestaremos atención a los mínimos detalles del comportamiento de Jesús hacia los otros.
Una división del texto para ayudarnos en su lectura:
Marcos 6,30: Revisión de la obra apostólica
Marcos 6,31-32: Preocupación de Jesús por el descanso de los discípulos
Marcos 6,33: La gente tiene otros criterios y sigue a Jesús
Marcos 6,34: Movido a compasión, Jesús cambia su plan y acoge a la gente
Marcos 6,31-32: Preocupación de Jesús por el descanso de los discípulos
Marcos 6,33: La gente tiene otros criterios y sigue a Jesús
Marcos 6,34: Movido a compasión, Jesús cambia su plan y acoge a la gente
El capítulo 6º de Marcos muestra un enorme contraste. Por un lado Marcos habla del banquete de la muerte, promovido por Herodes con los grandes de Galilea, en el palacio de la capital, durante el cuál será asesinado Juan el Bautista (Mc 6,17-29). Por otro lado, el banquete de la vida, promovido por Jesús para la gente de Galilea, muerta de hambre en el desierto, para que no perecieran en el camino (Mc 6,35-44). Los cinco versículos de la lectura de este domingo (Mc 6,30-34) están colocados exactamente entre estos dos banquetes
ii) Estos cinco versículos ponen de relieve dos cosas:
- ofrecen un retrato de Jesús formador de los discípulos;
- indican que anunciar la Buena Nueva de Jesús no es sólo una cuestión de doctrina, sino sobre todo de acogida, de bondad, de ternura, de disponibilidad, de revelación del amor de Dios.
ii) Estos cinco versículos ponen de relieve dos cosas:
- ofrecen un retrato de Jesús formador de los discípulos;
- indican que anunciar la Buena Nueva de Jesús no es sólo una cuestión de doctrina, sino sobre todo de acogida, de bondad, de ternura, de disponibilidad, de revelación del amor de Dios.
Marcos 6,30-34: La acogida dada a los discípulosEstos versículos indican que Jesús formaba nuevos pastores . Comprometía a los discípulos en la misión y solía de pronto llevarlos a un lugar más tranquilo para poder descansar y hacer una revisión (cf Lc 10,17-20).
Se preocupaba de su alimentación y de su descanso, porque el trabajo de la misión era tal, que no tenían tiempo para comer cf (Jn 21,9-13)
Marcos 6,33-34: Movido a compasión, Jesús cambia su plan y acoge a la genteLa gente se dio cuenta que Jesús se ha ido a la otra orilla del lago y lo siguió. Cuando Jesús, descendiendo de la barca, vio aquella muchedumbre, renunció al descanso y comenzó a enseñar. Aquí aparece el abandono de la gente. Jesús queda conmovido, “porque eran como ovejas sin pastor”. Quien lea estas palabras recordará el salmo del Buen Pastor (Sl 23). Cuando Jesús cae en la cuenta de que la gente no tiene pastor, comienza Él a serlo. Guía a la multitud en el desierto de la vida, y la muchedumbre podía cantar así: “¡El Señor es mi Pastor! ¡Nada me falta!”
El hecho de que Juan estuviera preso obliga a Jesús a regresar y comenzar el anuncio de la Buena Nueva. ¡Fue un comienzo explosivo y creativo! Jesús recorre toda la Galilea: aldeas, pueblos, ciudades (Mc 1,39). Visita las comunidades. Incluso cambia de residencia y va a vivir a Cafarnaún (Mc 1,21; 2,1), ciudad que está en la encrucijada de varios caminos, y esto le facilitaba la divulgación del mensaje. Casi nunca se para, está siempre en camino. Los discípulos van con Él, por dondequiera que vaya. En las praderas, a lo largo de los caminos, en la montaña, en el desierto, en barca, en la sinagoga, en las casas. ¡Con mucho entusiasmo!
Jesús ayuda a la gente sirviendo de muchas maneras: arroja los espíritus inmundos (Mc 1,39), cura los enfermos y los que son maltratados (Mc 11,34), purifica a los marginados a causa de la impureza (Mc 1,40-45), acoge a los marginados y confraterniza con ellos (Mc 2,15). Anuncia, llama y convoca. Atrae, consuela ayuda. Es una pasión que se revela. Pasión por el Padre y por la gente pobre y abandonada de su tierra. Allí donde encuentra gente que lo escucha, habla y transmite la Buena Noticia. En cualquier lugar que sea.
¡En Jesús, todo es revelación que le sale desde dentro! Él mismo es la prueba, el testigo viviente del Reino. En Él aparece lo que sucederá cuando una persona deja reinar a Dios, deja que Dios guíe su vida. En su manera de vivir y obrar junto a los otros, Jesús revela lo que Dios tenía en mente, cuando llamaba en el tiempo a Abrahán y a Moisés. ¡Jesús transformó la nostalgia en esperanza! De pronto la gente entendió: “¡Esto era lo que Dios quería para su pueblo!”
Y este fue el comienzo del anuncio de la Buena Nueva del Reino que se divulgaba rápidamente en las aldeas de Galilea. De forma pequeña como una semilla que después crece llegando a convertirse en un gran árbol, donde la gente podía reponerse (Mc 4,31-32). Y la gente se encargaba de difundir la noticia.
La gente de Galilea quedaba impresionada del modo de enseñar de Jesús . “¡Un nuevo modo de enseñar!¡Dado con autoridad! ¡Diverso del de los escribas!” (Mc 1,22.27). Lo que más Jesús hacía era enseñar (Mc 2,13; 4,1-2;6,34) Y lo que solía hacer (Mc 10,1). Más de quince veces el evangelio de Marcos dice que Jesús enseñaba. Pero Marcos no dice casi nunca lo que enseñaba. ¿Quizás no le interesa el contenido? ¡Depende de lo que la gente entienda por contenido! Enseñar, no quiere decir sólo enseñar verdades nuevas de modo que la gente se las aprenda de memoria. El contenido que Jesús dará no sólo se ve en las palabras, sino en los gestos y en el modo en que entra en relación con las personas. El contenido no está nunca separado de la persona que lo comunica. Jesús era una persona acogedora (Mc 6,34). Amaba a la gente. La bondad y el amor que se transparentaba en sus palabras formaban parte del contenido. Constituyen su temperamento. Un contenido bueno, pero sin bondad es como un líquido derramado. Marcos define el contenido de la enseñanza de Jesús como “Buena Noticia de Dios” (Mc 1,14). La Buena Nueva que Jesús proclama viene de Dios y revela algo sobre Dios. En todo lo que Dios dice y hace, se reflejan trazos del rostro de Dios. Refleja la experiencia que Él mismo tiene de Dios, la experiencia del Padre. Revelar a Dios como Padre es la fuente, el contenido y el fin de la Buena Noticia de Dios.
6. Orar con el Salmo 23 (22)
Yahvé es mi pastor
Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.
Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.
Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.
Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.
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