02 julio 2015

FIESTA DE LA VISITACIÓN DE LA STMA. VIRGEN MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL . -2 DE JULIO -1965

 
                                                    
 
 
 
"En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María permaneció con ella unos tres meses y se volvió a su casa."


La Visitación
"Por aquellos días, levantàndose María, se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá, y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
19. Es normal que todos los que quieren ser creídos corroboren las razones que les den crédito.También el ángel que anunciaba los misterios, para inducir a creer por un hecho, ha anunciado a María, una virgen, la maternidad de una esposa anciana y estéril, mostrando de este modo que Dios puede hacer todo cuanto le agrada. Desde que oyó esto María, no como incrédula del oráculo, ni como insegura del anuncio, ni como dudosa del hecho, sino alegre en su deseo, para cumplir un piadoso deber, presurosa por el gozo, se dirigió hacia la montaña. Llena de Dios, ¿podia ella no elevarse presurosa hacia las alturas? Los cálculos lentos son extraños a la gracia del Espíritu Santo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a visitarme?
 
 
 
24. El Espíritu Santo conocía su palabra y no la olvida jamás, y la profecía se realiza no sólo en los hechos milagrosos, sino en todo el rigor y propiedad de los términos. ¿Cuál es este fruto del vientre, sino Aquel del que se ha dicho : He aquí que el Señor da por herencia los hijos, recompensa del fruto del seno? (Ps 126, 3). Es decir, la herencia del Señor son los hijos, precio de este fruto que nació del seno de María. El es el fruto del vientre, la flor de la raíz, de la cual profetizó Isaías al decir : Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y la flor brotará de la raíz; la raíz es la raza judía; el tallo, María; la flor de María, Cristo, que, como el fruto del buen árbol, según nuestros progresos en la virtud, ahora florece, ahora fructifica en nosotros, ahora renace por la resurrección del cuerpo.
¿Y de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí?
25. No habla como una ignorante -sabía ella que existía la gracia y la operación del Espíritu Santo, para que la madre del profeta fuese saludada por la madre del Señor para provecho de su hijo-, sino que ella reconocía que es esto el resultado, no de un mérito humano, sino de la gracia divina. Dice así : ¿De dónde a mí?, es decir, ¿qué felicidad me llega que la Madre de mi Señor viene a mí? Yo reconozco que no tengo nada que esto exija. ¿De dónde a mí ?¿Por qué justicia, por qué acciones, por qué méritos? No son diligencias acostumbradas entre mujeres que la Madre de mi Señor venga a mí. Yo presiento el milagro, reconozco el misterio: la Madre del Señor está fecundada del Verbo, llena de Dios.
 
 
 
 
Porque he aquí que, como sonó la voz de tu salutación en mis oídos, dio saltos de alborozo el niño en mi seno. Y dichosa tú que has creído.
26. Observas que María no dudó, sino que creyó, y por eso ha conseguido el fruto de la fe. Bienaventurada tú, dice, que has creído. ¡Mas también sois bienaventurados vosotros que habéis oído y creído!, pues toda alma que cree, concibe y engendra la palabra de Dios y reconoce sus obras. Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor ; que en todos resida el espíritu de María para exultar en Dios. Si corporalmente no hay más que una Madre de Cristo, por la fe Cristo es fruto de todos."

                                                                       
 
En el título del presente artículo habréis visto un año y podéis pensar que es un error.  No lo es, el año 1965 fue un año histórico en el día dos de julio para 20 jóvenes que llevábamos una preparación ilusionada, que se nos hacía larga, por los enormes deseos de entregarnos por nuestra Primera Profesión Religiosa, al Señor, pero aunque se fijaba una temporalidad, para nosotros era una decisión tomada para la eternidad. Así lo ha sido para la mayor parte de nosotros.
Hoy, los recuerdos y la emoción más agradecida me embargan; mi vida en el final de su camino quiere elevar este día el incienso de la Adoración, Amor, Gratitud y Fidelidad al Señor lleno de Misericordia, que misteriosamente, a pesar de nuestra pequeñez, se dignó llamarnos a un compromiso Perpetuo de Amor, vivido en la consagración religiosa, siendo sólo para Él y por eso para todos...,
En la tarde de nuestra vida religiosa, en la plenitud de una contemplación en la que los años y las dificultades nos han hecho avanzar en la intimidad Divina, viviendo en su Casa, por su constante y renovada llamada a un Amor que fructifique, de día en día, creo debemos primero al Señor y a la Santísima Virgen, unas  palabras que expresen la maravillosa aventura que emprendimos hace tantos años y que ha hecho de nuestras vidas un receptáculo de la Palabra, la Voluntad y la Presencia del Señor, que es el Amor de los amores.
Con un recuerdo fraternal y afecto suba mi oración por todos y cada uno de los Hermanos que me acompañaron desde el principio de esta Aventura. No hay palabras que puedan plasmar en un artículo todo lo que significaron sus vidas y acompañamiento para el Camino.  A los que ya han terminado la andadura y han ido a encontrarse con el Deseado de nuestras almas, una súplica por los que quedamos luchando por llegar a la altura que el Amado desea de nosotros.  No podía olvidar al Maestro de Novicios y Profesores que nos guiaron en medio de nuestra ignorancia atrevida, para que  pudiéramos alcanzar la Realidad de la Consagración Perpetua. Cuánta santidad, sabiduría y paciencia fueron regalándonos en la etapa formativa...
Hoy en el silencio de un atardecer de la vida, cuando las ilusiones y utopías han dado paso a las realidades del Camino con Jesús, tomando la Cruz de cada día, volvemos a decirle a su pregunta: "¿Me amas?",  SÏ Señor, te amamos con un amor eterno.




 

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