01 octubre 2015

LOS SANTOS NOTICIA DIARIA : SAN VIRILA ABAD BENEDICTINO DE LEYRE- 3 DE OCTUBRE

                                                      


Virila, abad del monasterio de Leyre, era un monje muy preocupado por entender el misterio de la eternidad. Por comprender cómo era posible vivir eternamente sin llegar a aburrirse y, por lo tanto, dejar de ser feliz. En aras de comprender dicho misterio, Virila pedía a Dios en sus oraciones que le diera la clave de su comprensión, la ayuda necesaria para poder desvelar la preocupación.


Un día se encontraba el abad paseando por los alrededores del monasterio, llegó a una fuente y se dispuso a descansar. En aquel mismo momento el canto de un ruiseñor lo ensimismó y allí quedó Virila escuchándolo. Cuando reaccionó ya era tarde y se dirigió, rápidamente, al monasterio para llegar a las obligaciones del día.


Cuando llegó a la puerta, el monje portero le impidió el paso puesto que no conocía al que debía ser su abad. Virila tampoco reconoció al monje. Tanto insistió que le dejaron pasar y se fue integrando en la vida monástica sin entender cómo era posible que todos los monjes de Leyre le fueran desconocidos, y los mismos no le reconocieran a él. Pasado el tiempo un monje curioseando en los antiguos libros de historia de la congregación descubrió que hacía más de 300 años había existido un abad llamado Virila que desapareció en el bosque. Hecha la revelación cuando todos estaban reunidos en la sala capitular, se abrió la bóveda de la misma y una voz se dirigió a Virila diciéndole: "si tan pronto te pasaron los trescientos años escuchando el canto de un ruiseñor, imagina cómo pasará el tiempo en compañía del Altísimo". De esta forma Virila comprendió el misterio de la eternidad.


La leyenda, muy usual en todo el camino de Santiago, va tomando personaje principal en cada lugar. En Leyre le correspondió a Virila, o Viril, que fue abad en el siglo X. Hay base documental del año 928 donde nombran al abad Virila. En tiempo de Sancho el Mayor ya se le daba culto a este santo local tal y como se acredita en varios documentos en que lo asocian a las Santas Mártires Nunilo y Alodia. Los cistercienses incluyeron a Virila entre los santos formales y se conservan sus reliquias hasta la actualidad. Se ha ubicado en la sierra que rodea el monasterio una fuente con su nombre.

Y tratando de informar mejor sobre su figura histórica os proponemos leer:Martirologio Romano:

En el monasterio de San Salvador de Leyre, en Navarra, memoria de san Virila, abad. s. X


El Abad San Virila no es un personaje legendario. Su existencia está perfectamente documentada como Abad del Monasterio de Leyre a finales del siglo IX. Las leyendas aparecen más tarde.

Fue un monje nacido en las inmediaciones del monasterio San Salvador de Leyre (Navarra), del que llegó a ser abad. Fue hombre muy preocupado por el más allá. El relato refiere una leyenda, pero su figura histórica está perfectamente documentada en el Libro gótico de San Juan de la Peña (fol. 71).

Al parecer, atormentaba al santo abad el pensamiento de la eternidad celestial y el miedo al aburrimiento en tan larga pervivencia. Salió un día, monte arriba, internándose en el bosque cercano con estas meditaciones que leía en un libro. En la espesura del bosque, aparece un ruiseñor, que con sus trinos distrae su atención de la lectura escatológica, apartándolo hasta una fuente. Allí queda prendado del canto del pájaro, hasta que se adormece.


Cuando intenta regresar, encuentra las sendas cambiadas, el monasterio transformado, los monjes desconocidos, y él, recibido como un extraño y anacrónico personaje. Todo pudo aclararlo el monje encargado de los archivos, ya que en la crónica monacal constaba que, trescientos años atrás, el abad Virila había subido a la sierra y no había regresado. Se suponía que había sido devorado por una fiera.

El monasterio se revoluciona por el milagro acaecido, y en pleno Te Deum de acción de gracias se abre la bóveda de la iglesia y se oye la voz de Dios "Virila, tu has estado trescientos años oyendo el canto de un ruiseñor y te ha parecido un instante. Los goces de la eternidad son mucho más perfectos". Un ruiseñor entra entonces por la puerta de la iglesia con un anillo abacial en el pico, y lo coloca en el dedo del abad, que lo fue hasta que Dios lo llamó a comprobar la gloria eterna.

                                                                         


En los alrededores del Monasterio se encuentra la Fuente de San Virila.



 
La leyenda es un clásico teológico de los goces de la eternidad, y habría de tener amplia repercusión literaria en el mundo occidental, como sucedió en el monasterio benedictino flamenco de Afflighem entre 1122-1195; o como en Francia, donde hay una traducción del obispo de París realizada en 1195; o reproducido también en el año 1212 por Jacobo de la Vorágine; o en la Cantiga CIII de Alfonso X el Sabio; o en el monasterio cisterciense gallego de la Armenteira, donde el abad se llama San Ero.

Quienes conozcan el monasterio de Leyre comprenderán que la leyenda teológica está directamente unida a una naturaleza prodigiosa, donde se pueden pasar horas y días de admiración, de embeleso contemplándola, soñando, disfrutando de la leyenda desde la fuente de San Virila, donde a muy tempranas horas de la mañana se puede subir para gozar de esa naturaleza que adormeció al abad Virila adormeció.

                                              

No hay comentarios:

Publicar un comentario