
Oremos y ofrezcamos nuestra fidelidad incondicional al Santo Padre, sucesor de San Pedro y representante de Cristo que unifica y alienta a toda la Iglesia. Sabemos lo mucho que sufre por situaciones de división y desobediencia dentro de la Iglesia. Que sus enemigos encuentren la defensa inexpugnable del Señor sobre nuestro Pontífice y el "resto" de la Iglesia, que como siempre en la historia del pueblo de Dios ha sido pequeño en número, pero grande en generosidad y entrega siga sus enseñanzas y orientaciones para que la Iglesia sea y se manifieste en la unidad y en la verdad. Estamos con el Papa, porque estar con él es estar con Cristo y su Iglesia. Compartamos sus intenciones y sufrimientos.

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