El monje y el gato
Página de un manuscrito del siglo XV con huellas de gato después de pisar tinta.
“Pangur Bán” es un poema escrito en o cerca de la abadía de Reichenau, situada en una isla del mismo nombre del lago Constanza, Alemania. Fue escrito en gaélico antiguo, el idioma que se usaba en Irlanda entre el siglo VII y X, por un monje irlandés benedictino en honor a su gato, Pangur Bán, que significa “gato blanco”. Aunque es anónimo, tiene ciertos parecidos con la poesía de Sedelius Scottus. En ocho estrofas de cuatro versos cada uno, el autor compara las actividades del gato con su búsqueda de la sabiduría. La traducción en inglés es de Robin Flower (1881-1946), un poeta, erudito y traductor del gaélico, conocido en Irlanda con el nombre de “Bláithín” (pequeña flor).
Página del manuscrito en la que está escrita el poema
Pangur Bán ( traducido del original gaélico)
Mi gato Pangur Bán y yo,
muy atareados estamos:
él se deleita en cazar ratones,
yo me paso la noche cazando palabras.

Mejor que alabar a los hombres
es sentarse con libro y pluma;
Pangur no me lo tiene en cuenta,
él también ejerce sus habilidades.

Es una alegría contemplar
cómo disfrutamos con la tarea,
sentados los dos en el hogar,
entreteniendo nuestras mentes.

A menudo un ratón aparece
en el camino del héroe Pangur:
A menudo mi pensamiento
atrapa un significado en su red.

Fija la mirada en la pared,
fuerte y fiera, aguda y astuta;
Contra la pared del conocimiento
ejerzo toda mi sabiduría.

Cuando un ratón sale de su madriguera,
¡qué gran alegría para Pangur!
¡Qué gran alegría me invade
cuando resuelvo una duda!

Ejercemos nuestra tarea con calma,
mi gato Pangur Bán y yo:
En las artes nos regocijamos,
él en la suya, yo en la mía.

La práctica diaria ha conseguidomuy atareados estamos:
él se deleita en cazar ratones,
yo me paso la noche cazando palabras.
Mejor que alabar a los hombres
es sentarse con libro y pluma;
Pangur no me lo tiene en cuenta,
él también ejerce sus habilidades.
Es una alegría contemplar
cómo disfrutamos con la tarea,
sentados los dos en el hogar,
entreteniendo nuestras mentes.
A menudo un ratón aparece
en el camino del héroe Pangur:
A menudo mi pensamiento
atrapa un significado en su red.
Fija la mirada en la pared,
fuerte y fiera, aguda y astuta;
Contra la pared del conocimiento
ejerzo toda mi sabiduría.
Cuando un ratón sale de su madriguera,
¡qué gran alegría para Pangur!
¡Qué gran alegría me invade
cuando resuelvo una duda!
Ejercemos nuestra tarea con calma,
mi gato Pangur Bán y yo:
En las artes nos regocijamos,
él en la suya, yo en la mía.
que Pangur perfeccione su oficio:
Me nutro día y noche de la sabiduría
que torna la oscuridad en luz.
Pangur Ban (original en gaélico antiguo)
Messe ocus Pangur Bán,
cechtar nathar fria saindan:
bíth a menmasam fri seilgg,
mu memna céin im saincheirdd.
Caraimse fos (ferr cach clu)
oc mu lebran, leir ingnu;
ni foirmtech frimm Pangur Bán:
caraid cesin a maccdán.
O ru biam (scél cen scís)
innar tegdais, ar n-oendí
,
ni fris tarddam ar n-áthius.Gnáth, huaraib, ar gressaib gal
glenaid luch inna línsam;
os mé, du-fuit im lín chéin
dliged ndoraid cu ndronchéill.
Fuachaidsem fri frega fál
a rosc, a nglése comlán;
fuachimm chein fri fegi fis
mu rosc reil, cesu imdis.
Faelidsem cu ndene dul
hi nglen luch inna gerchrub;
hi tucu cheist ndoraid ndil
os me chene am faelid.
Cia beimmi a-min nach ré
ni derban cách a chele:
maith la cechtar nár a dán;
subaigthius a óenurán.
He fesin as choimsid dáu
in muid du-ngni cach oenláu;
du thabairt doraid du glé
for mu mud cein am messe.
Traducción inglesa
I and Pangur Bán my cat,‘Tis a like task we are at:
Hunting mice is his delight,
Hunting words I sit all night.
Better far than praise of men
‘Tis to sit with book and pen;
Pangur bears me no ill-will,
He too plies his simple skill.
‘Tis a merry task to see
At our tasks how glad are we,
When at home we sit and find
Entertainment to our mind.
Oftentimes a mouse will stray
In the hero Pangur’s way;
Oftentimes my keen thought set
Takes a meaning in its net.
‘Gainst the wall he sets his eye
Full and fierce and sharp and sly;
‘Gainst the wall of knowledge I
All my little wisdom try.
When a mouse darts from its den,
O how glad is Pangur then!
O what gladness do I prove
When I solve the doubts I love!
So in peace our task we ply,

Pangur Bán, my cat, and I;
In our arts we find our bliss,
I have mine and he has his.
Practice every day has made
Pangur perfect in his trade;
I get wisdom day and night
Turning darkness into light.
La vida contemplativa nos regala, como don del Señor, la capacidad de valorar y aprender de todas las cosas que nos rodean y que son mensajeras de la Sabiduría, Bondad y Amor de Dios, son escalones para subir en el conocimiento y amor creciente en una relación diaria, constante y admirada del Señor a través de sus obras, que son a la vez mensajes.

En medio de los libros, las traducciones y la búsqueda del conocimiento adquirido por aquellos que en nuestro mismo camino vocacional nos precedieron, la oración constante y el trabajo expresado en el lema del Ora et Labora, coincidimos en los mismos caminos, sabiendo valorar esa escalera que diariamente se nos presenta para seguir subiendo al "monte Santo", lugar de encuentro con el que nos espera al final de él: el Señor.
Por eso hoy contrastamos dos experiencias vividas por dos monjes a los que separan trece siglos y que por el seguimiento de la Santa Regla, el espíritu infundido por Nuestro Padre San Benito, coinciden en los mismos "escalones" de subida, porque son las mismas claves de la búsqueda con el cumplimiento de la Divina Voluntad.
De nuevo la perfección, el amor, la sabiduría y el conocimiento del Creador, nos llega por una criatura compañera de camino que nos enseña con su paciente cariño y fidelidad a su misión, a seguir subiendo cada día nuestro "escalón" en la llamada a subir hacia el encuentro con el Rostro del Señor: un nuevo gato blanco, como en gaélico lo llamaba otro monje: Pangur Bán, este se llama: Whity, del inglés white.
"Una tarde en medio de la contrariedad de la inactividad forzada por una fractura de la pierna, apareció el mejor regalo que he recibido, parecía una bola de nieve, un pedacito de blanca nube, era un gatito pequeñito, blanquísimo, con ojos vivos e inteligentes, que se abrían con curiosidad a todo lo que le rodeaba.
En mi situación de limitación, me preguntaba cómo podría cuidarle; no hizo falta que lo pensara mucho, él mismo a pesar de su corta edad, me fue enseñando cuáles eran sus caminos y cómo él sabía hacer lo que debía, ante mi asombro al compararlo con la inutilidad a la que los seres humanos nos vemos sometidos durante tanto tiempo desde que nacemos.
El tiempo de recuperación se convirtió en más breve y grato con la dulce, cariñosa e inteligente presencia de Whity. Fueron pasando los meses y los años, y la amable y sabia compañía de Whity, hacía que los momentos duros, sufrimientos físicos o espirituales, el trabajo y la cotidianeidad, se hacían más llevadores, con sola su presencia, su inquisitiva mirada, su interés por seguir siempre muy unido a mí en cualquier momento.
Mientras el trabajo de traducción de textos, o la elaboración de algunos no me permitía prestarle más atención dormitaba, abriendo de vez en cuando los ojos para dirigirme una mirada con un mensaje de "yo sigo estando aquí contigo".
En los momentos en que su gran conocimiento de mi comportamiento le hacía saber que algo no iba bien, se subía para mirarme fijamente a los ojos como quien lee en un libro y luego una caricia, quedarse muy junto a mí eran su respuesta y sólo Dios sabe cuánto me ayudaba.
La experiencia de su amable compañía, me hizo llegar en la oración al Señor, a agradecerle diariamente este regalo de ese pequeño angel blanquísimo, que me recordaba cuánto nos quiere el Creador y cómo en el Génesis puso a los animales como compañía cercana y positiva para el hombre, a quien le encargó de su cuidado y de ponerles nombre.
Junto a él, el más destacado por sus iniciativas, gestos e inteligencia vivían otros cuatro gatos, entre ellos su hermano, a quien siempre cuidaba y era muy dependiente de Whity, cada uno con su personalidad, daba lo mejor de sí mismo siempre y sin duda su fidelidad y amor son siempre seguros y plenos. Pero por encima de todos había esa fuerte presencia de Whity, en su convivencia con los demás, llevándose siempre con cada uno de la manera más conveniente.
Hay un dato que a muchos les parecerá extraño, y sin embargo tengo que hacerlo constar por mi propia sorpresa, y era su sensibilidad ante cosas que nos parecen no ser posibles para estas pequeñas criaturas, la mayor de ellas era su predilección llamativa por entrar en la Capilla interior monástica, donde se sentían muy a gusto y se quedaban largo rato silenciosos y tranquilos como quien comprende delante de quién están. Sólo cuando se les conminaba a salir, se iban del lugar en que tan a gusto se encontraban a pesar de no ser ni el más caliente en invierno, ni el más confortable materialmente. Lo que largamente observo, lo constato aquí y dejo mi admiración y homenaje al Señor que ama a "todo lo que ha creado" y que se conmina en la Sgda. Escritura :" todo ser que aliente alabe al Señor".
La vida, nos depara momentos de paz y de disfrute del don de Dios y como viene una tormenta inesperada aparece el sufrimiento y la "hermana muerte" como lo llamaba otro amigo y conocedor de las Criaturas del Señor como era San Francisco de Asís.
Un día comenzó a entristecer y languidecer el brillante y vital Whity, su hermano, siempre a su lado, le cuidaba con cariño. El veterinario hizo cuanto estuvo en su mano, pero con la misma dulzura que vino a mí, se volvió al que me lo había prestado durante un tiempo.
El dolor y el vacío de su pérdida, nos hacen detenernos a preguntarnos muchas cosas: él era mi "bastón" en el peregrinar diario, alegría, aliento, cariño... Sólo tenía 5 años y sin más, a pesar de vivir siempre dentro del monasterio y con todo cuidado, se presentó una terrible dolencia sin solución. Fue un maestro hasta el final, sin quejas ante cualquier medicación o sus propios dolores, su paciencia, su mirada bondadosa seguía siendo lección de vida y muerte. Como se apaga una vela, así con toda suavidad, se fue quien siempre en su vida fue modelo del bien hacer.
En el jardín del monasterio junto a las flores, la mejor, más brillante, más hermosa y más querida: Whity, se sembró para seguir floreciendo en el recuerdo y en el corazón.
Hoy en el primer aniversario de su ausencia, un monje del siglo XXI, tan admirado y lleno de gratitud y amor como el monje del siglo VIII, da testimonio en algo que nos es tan propio, ya que preferimos: escribir que hablar, quiere dejar testimonio de esta experiencia de vida con Whity, que no ha terminado, porque sus gestos, sus lecciones, su apoyo siguen estando presentes y nos acompañarán hasta que nos llegue el momento de volver a la Casa del Padre. Os deseo que podáis gustar de una experiencia semejante, es inolvidable y enriquecedora. Sólo quien sabe mirar la grandeza de lo pequeño, como una huella de las maravillas del Creador, se podrá dar cuenta de estos mensajes y regalos del Señor, que comprende nuestras carencias y nos responde con estos compañeros que como imágenes visibles del Angel de la Guarda, cuidan de nosotros y nos enseñan el Camino ascendente hacia la Eternidad.
Gracias Señor, por Whity, él cumplió fielmente su misión y cambió muchos aspectos de mi vida para mejor. Permíteme seguir viéndole en la blancura de las nubes, y en el blanco de la nieve y que te pueda alabar todos los días como los jóvenes del horno ardiente de Babilonia, con toda la Creación.


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