

La petición divina de seguimiento total se refleja en Eliseo quien decide seguir a Elías dejándolo todo, tal como nos narra el Libro Primero de los Reyes, que es nuestra primera lectura. Dios no quiere ser compartido con nadie. Dios nos pide que le acompañemos sin pensar en nada más.
El salmo 15 era para los judíos de tiempo de Jesús una oración personal, para rezar en la intimidad. El salmista expresa una adhesión apasionada a Dios sin tener en cuenta los falsos dioses que aparecen en el mundo y que nos encadenan. Para nosotros es lo mismo. Hemos de preferir a Dios y olvidar a nuestros falsos dioses de hoy, que por cierto hay muchos: más que en tiempos pasados.
En la segunda lectura, San Pablo dice a los Gálatas que hay que ser libres por amor y que ese amor nos lleva a ser esclavos de los hermanos. Pablo de Tarso había comprendido totalmente a Jesús de Nazaret. El amor a los hermanos nos hace libres y nos empuja a servir a los hermanos con entrega y pasión.
Jesús, en el Evangelio de San Lucas, anuncia ya su Pasión y entonces pide a sus discípulos que le sigan por encima de todo. Hoy nos lo dice a nosotros mismos, una vez más. Pone unos ejemplos duros y concretos… es el seguimiento total, sin subterfugios, sin atenuaciones. ¿Seremos capaces de seguirle por encima de todo? Vivimos tiempos de muchas teorías, mensajes que agradan a muchos, pero olvidamos la referencia al Evangelio que es nuestra único fundamento y compromiso; si viene de alguien que para nosotros tiene un cierto prestigio, olvidamos de examinar sus mensajes e ideas a la luz del evangelio, si va en contra del Evangelio debemos decir un rotundo NO.
La misión del profeta pasa de Elías a Eliseo. Este es un pobre labrador, pero en medio de su humildad siente la llamada del Señor, a través de un mediador: Elías impone su manto sobre Eliseo para significar que le transfiere la misión profética. Es como una imposición de manos: el vestido era considerado como parte de la persona que lo vestía. Por lo tanto, el gesto de Elías significa que Eliseo participa desde este momento del espíritu de Elías. Esta concepción acerca del vestido la vemos claramente en el caso de Jonatán que, queriendo expresar su amistad con David y hacer un pacto con él, le entregó su manto y David, vestido con el manto de su amigo, participó de su fortaleza, de suerte que tuvo éxito en todas sus empresas bélicas. También, cuando David mostró su arrepentimiento por haber cortado fraudulentamente un trozo de manto a Saúl, entendiendo que eso era una injuria a la misma persona sagrada de su propio rey. Todavía hoy entre nosotros se considera una grave injuria el cortarle a uno el remate de su boina o la punta de la corbata, pues es como si esto afectara a la misma persona.
Somos de Cristo. Los gálatas han vuelto a encerrarse en preocupaciones religiosas estériles pues lo que cada uno quiere únicamente es evitar los reproches de Dios, y eso tiene mucho de egoísmo. La vida cristiana, sin embargo, no es así. El que tiene el Espíritu de Cristo no se preocupa por no pecar, sino por amar. Lo que a Dios le importa es que salgamos de nuestros pequeños problemas para que nos anime su Espíritu. Es lo que dice ahora Pablo. El creyente realmente libre es el que se considera "esclavo" de Cristo. Esa es la manera de "tener fe" en la vida diaria: solucionar todo pensando que soy de Cristo y estoy al servicio de mis hermanos. De ahí nacen alegría y paz. Espíritu y carne no son dos partes del hombre, sino sólo dos orientaciones divergentes de toda persona.
La radicalidad del seguimiento de Jesús. Es hermosa la disposición del escriba. Quiere seguir a Jesús a todas partes. Jesús no contesta con una negativa ni con una aprobación. Solamente muestra lo que aguarda el que le quiera seguir. Porque llegar a ser discípulo de Jesús significa compartir la vida propia de Jesús. Los hombres tenemos un hogar, o por lo menos el anhelo de llegar a tenerlo. Nos es natural buscar la seguridad en nuestra propia casa. Jesús no tiene en donde reclinar la cabeza. Para él la seguridad de su vida es el Padre del cielo. Después del escriba viene un discípulo y pide a Jesús que antes de reunirse con él pueda cumplir los deberes de piedad con su anciano padre. Esta espera podría también durar un prolongado período de tiempo. La respuesta de Jesús parece sumamente rigurosa. Sígueme. Este seguimiento es mucho más importante y urgente que cualquier obligación filial. Deja a los muertos que entierren a los muertos. El seguimiento de Jesús lleva de la muerte a la vida.


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