24 julio 2016

LOS SANTOS NOTICIA DIARIA: SANTIAGO APÓSTOL - 25 DE JULIO




"Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" nos dice la primera lectura, que procede del Libro de los Hechos de los Apóstoles y relata la muerte de Santiago. Y es que el ministerio apostólico vive su vida en comunión con la de Jesús, su destino es ser servidor, y su vivir con humildad, riesgo, sufrimiento y entrega.
Vamos a proclamar el salmo 66. Se trata de un salmo para cantarlo en la procesión de acceso al Templo. También lo cantaban los peregrinos que marchaban hacia Jerusalén. Y refleja el deseo ardiente de que todos los hombres –sean del país que sean—alaben a Dios. Repite todo el salmo una gran alegría y enorme esperanza. Esos aspectos ya vistos por los judíos contemporáneos de Jesús son perfectamente válidos para nosotros.

Del Apóstol San Pablo es la segunda lectura de hoy. Y está sacada de la Segunda Carta a los Corintios, donde leemos: "este ministerio lo llevamos en vasijas de barro"; y que, realmente, guardamos en el interior de nuestra fragilidad, para que se vea que todo es gracia, todo obra de Dios, y desde esta fragilidad tenemos que anunciar la Palabra; teniendo en cuenta que no podremos hacerlo si antes no lo hemos asumido, creído y vivido.

3.- El evangelio de Mateo --leemos hoy un fragmento del capítulo 20-- nos muestra cómo en la Iglesia no puede haber rivalidades por obtener los primeros puestos. La Iglesia de Jesucristo, es una Iglesia abierta a todos; donde todos son iguales, donde se acoge al pobre, se perdona al pecador.
 Jesús replicó (a la madre de los Zebedeos): No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Contestaron: Lo somos. Juan y Santiago entendieron muy bien la pregunta de Jesús. Sabían que no se trataba de beber un cáliz dulce y agradable, sino un cáliz de esfuerzo y dolor, de martirio. Pero, en nuestro caso, Santiago era un hombre valiente, al que no le iban las medias tintas. Aspiraba siempre a lo mejor, a ser el primero en el seguimiento del Maestro, a seguirle hasta donde él llegara, aunque fuera hasta el martirio. No hay duda de que el carácter valiente y decidido del apóstol Santiago le ayudó a ser lo que fue: el protomártir del cristianismo. En este siglo XXI, exceptuando sólo algunos países en los que se está exigiendo a los actuales cristianos el valor del martirio, para seguir siendo fieles a Jesús, para la mayor parte de nosotros, los que vivimos en Europa, la vivencia del cristianismo no comporta riesgos martiriales.


En Europa, en concreto, vivimos un cristianismo relativamente cómodo, sin graves riesgos, ni materiales, ni sociales, ni políticos. Esto, en lugar de ser un privilegio para nosotros, puede convertirse en todo lo contrario: en que nos acostumbremos a vivir y a practicar un cristianismo anodino, de medias tintas, que no fue, ciertamente, el cristianismo que predicó Jesús, porque no exige beber ningún cáliz martirial. Por esto mismo, el ejemplo hoy del apóstol Santiago, su valor y hasta su osadía, deben hacernos reflexionar sobre nuestra propia manera de vivir el Cristianismo. Los cristianos no debemos ser nunca locos, ni temerarios, ni intransigentes, pero sí debemos ser siempre valientes y decididos en la predicación de nuestra fe cristiana, tanto de palabra como de obra. Sólo así podremos celebrar con dignidad esta festividad del apóstol Santiago.


2.- En aquellos días, los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo… y el rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan. Ya sabemos la razón por la que el rey Herodes mandó decapitar al apóstol Santiago: porque se negó, junto a los demás apóstoles, a obedecer al Sumo Sacerdote, que les había prohibido formalmente enseñar en nombre de Jesús. Podemos preguntarnos: ¿por qué eligió Herodes a Santiago para ser decapitado, antes que a Pedro, a Juan, o a otro de los apóstoles que también habían desobedecido al Sumo Sacerdote? Es razonable pensar que la causa de lo elección de rey Herodes se debió a que veía al apóstol Santiago como el principal y más decidido opositor a su mandato. Este dato nos confirma, sin duda, el valor y la audacia con la que nuestro apóstol predicaba el evangelio. Pues, si hoy, los españoles estamos celebrando con gozo la fiesta del apóstol Santiago y le consideramos como nuestro patrón y nuestro modelo de fe, hagamos el propósito de imitar su valor y su tesón en la defensa de la fe cristiana. Hagámoslo con valor cristiano, que, como vemos a continuación en la carta de san Pablo a los Colosenses, que hoy leemos en la segunda lectura, es siempre un valor lleno de humildad cristiana.

3.- Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. El tesoro al que se refiere san Pablo es el ministerio de la fe y de la predicación del evangelio de Jesús. Esta verdad la conocieron y la experimentaron en su vida todos los apóstoles y la han conocido a lo largo de sus vidas todos los santos y todos los cristianos fieles al evangelio. Los apóstoles, antes de Pentecostés, se comportaron muchas veces con miedo y cobardía. La fuerza y el valor les vinieron de lo alto, del Espíritu Santo que recibieron. Todos nosotros somos débiles y frágiles, nuestro cuerpo es una vasija de barro; pero si nuestro cuerpo se llena del Espíritu de Dios, somos fuertes, porque es el Espíritu el que nos conforta. El valor cristiano siempre es un valor humilde, que atribuye a Dios la fuerza y el poder. Así lo hizo María, la madre de Jesús, tan unida al apóstol Santiago, y así debemos hacerlo y entenderlo todos nosotros. Al admirar y alabar la fuerza y el valor del apóstol Santiago, lo que de verdad estamos alabando y celebrando es el Espíritu de Jesús, con el que actuó el valeroso apóstol Santiago.

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